Qué hacer cuando has terminado tu libro

En esta entrada os contaré lo que podéis hacer una vez que hayáis terminado vuestro manuscrito.

Bueno, ya tenemos escrito el libro. Nos ha costado mucho esfuerzo, pero ha valido la pena. ¿Y ahora? ¿Qué hacemos?

Tras la finalización de un manuscrito, lo primero que recomiendo es dejarlo reposar. A veces, según finalizamos el trabajo, sentimos el impulso de releerlo en busca de fallos o de cosas que cambiar. No lo aconsejo. La mejor manera de estar en situación para corregir algo propio es tener perspectiva y esta solo se adquiere dejando pasar tiempo suficiente.

¿De cuánto tiempo hablamos? Esto no es una ciencia exacta y, en mi opinión, cuanto más tiempo sea, mucho mejor. Si dejamos pasar dos o tres meses, nos habremos librado un poco de la embriaguez creativa. Si este tiempo es mayor, incluso de más de un año, cuando releamos lo escrito nos va a parecer casi una historia nueva y eso proporcionará el criterio suficiente para modificarlo.

También es recomendable dejarle el libro a alguien de confianza. De esta forma recibiremos una opinión un poco más objetiva que la nuestra. Además, puede ser de ayuda para corregir esas dichosas faltas de ortografía que no somos capaces de advertir.

Una vez que la obra esté suficientemente pulida, toca decidir qué hacer con ella. A veces una persona escribe para sí misma, sin querer dar a conocerse al público, pero, en la mayoría de los casos, escribimos para que nos lean, para poder conmover de alguna forma a nuestros lectores.

Cuando se ha tomado la decisión de dejar que nuestra creación vea la luz, el primer paso FUNDAMENTAL a seguir es registrar la obra. Esta es la única forma de evitar problemas de plagio. Hay distintas formas de registrar un manuscrito, pero yo recomiendo hacerlo en el Registro de la Propiedad Intelectual. Hay varias oficinas distribuidas por toda España y, además, existe la posibilidad de hacerlo por vía telemática. Advierto que el registro supone un coste de 13,20€ el cual no me parece excesivo, teniendo en cuenta la tranquilidad que supone saber que tu obra está más protegida.

Si esto no nos convence, podemos recurrir a otras opciones como a Safe Creative o a Creative Commons. En ambos casos el registro es gratuito y puede hacerse por Internet. También puede solicitarse el ISBN lo que tiene un coste más elevado que el Registro de la Propiedad Intelectual.

Una vez registrada la obra hay que decidir cómo deseamos difundirla. Existen tres formas de hacerlo:

Autopublicación: consiste en gestionar uno mismo la llegada de la obra al público. Tiene como principal ventaja que el autor recibe todo el dinero que genere el libro. Puede hacerse de varias formas:

          -Impresión del manuscrito: en este caso se lleva la obra a una imprenta que se ocupe de elaborar los libros, los cuales serán vendidos posteriormente sin mediación de librerías o empresas semejantes.

          -Plataformas digitales: el manuscrito se sube a Internet en páginas especializadas en la venta de libros (Amazon, Lulu, etc.). Aquí también existe la posibilidad de vender la obra en formato papel. Obviamente, siempre se puede subir el manuscrito a estas plataformas y ofrecerlo de forma gratuita.

Concursos literarios: a lo largo del año se celebran muchos concursos por toda España de diversa índole y algunos de ellos van premiados con la publicación de las obras seleccionadas. Es una opción interesante, aunque en algunos casos resulta costosa por la necesidad de enviar varias copias impresas y encuadernadas por correo. También es aconsejable ser prudente, ya que ciertos concursos presentan, por distintas razones, muchas menos posibilidades de ser ganados.

Editoriales: se pueden clasificar en tres grupos.

          -Autoedición: en este caso es el autor el que corre con los gastos de la publicación de su obra, pero, a cambio, también recibe los beneficios. La ventaja de este sistema frente al de autopublicación es que la editorial suele encargarse de todo lo referente a maquetación e impresión. Además, se ocupan de los trámites necesarios para la obtención del ISBN. Es una opción bastante extendida hoy en día y hay muchas editoriales de este tipo. No obstante, es fundamental asegurarse que la editorial es seria y que anuncia sin tapujos que es de autoedición. Desgraciadamente hay muchas editoriales que camuflan esto para que parezcan las que llamaremos editoriales “al uso”. Otra cosa a tener en cuenta es el tipo de ISBN que proporciona la editorial. Lo hay de dos tipos, ISBN de autoedición e ISBN editorial. La ventaja del segundo sobre el primero es que es el único aceptado por las distribuidoras y, por tanto, la única vía para llegar a librerías importantes. El primero puede ser solicitado por el propio autor aunque tiene una tarifa un poco alta.

          -Coedición: no hay unanimidad respecto a la existencia de este tipo de editoriales ya que en la mayoría de los casos son editoriales de autoedición. Se trata de editoriales que se ofrecen a costear parte de los gastos de la edición del libro dejando al autor pagar el resto. ¿Por qué no anuncian claramente que son de autoedición? Porque de primeras es más aceptable para un autor que, en principio, no desea pagar por publicar que la editorial asuma parte del coste. Pero es fundamental ser precavidos y analizar bien lo que nos están ofreciendo. En algunos casos, la autoedición o coedición se enmascara ofreciéndole al autor una publicación gratuita de un número de ejemplares a cambio de que este se responsabilice de vender una cantidad de los mismos, entregándole los beneficios a la editorial. A mi parecer, esta no es una forma honesta de tratar a un autor. Por eso pido precaución.

          -Edición “al uso”: la editorial corre con todos los gastos relativos a la publicación del libro sin que el autor deba pagar absolutamente nada. Además, garantiza que la obra quede en manos de una distribuidora que podrá llevarla a las librerías. La desventaja de este sistema es que el autor percibe un porcentaje muy bajo de los beneficios del libro aunque se ahorra todos los gatos que lleva la autoedición o la coedición.

Y aquí termina esta entrada. Más adelante explicaré el espinoso camino de la búsqueda de una editorial.

¡Saludos!

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