Las descripciones

Hoy la entrada va dedicada a un aspecto muy delicado de las novelas, que influye de forma decisiva en el ritmo de las mismas: las descripciones.

No sé si sois aficionados a ellas o no, pero lo que sí está claro es que son las que marcan la velocidad de una historia y, en determinados casos, se vuelven un elemento fundamental.

¿Cómo influyen las descripciones en el ritmo?

Una descripción es una interrupción, un inciso en el transcurso de una historia que sirve para aportar información extra que ayude al lector a ubicarse en una situación determinada. Entendiendo las descripciones como un alto en el camino de una novela, cabe esperar que cuantas más hagamos y más largas sean, la novela adquirirá un ritmo mucho más lento.

Por ello, es muy importante considerar qué tipo de historia estamos desarrollando. Si deseamos que transcurra de manera pausada, recreándonos con los detalles, las descripciones serán indispensables. Sin embargo, si deseamos que sea más dinámica, no hay que abusar de las descripciones a no ser que resulten necesarias.

¿Cuándo una descripción se vuelve fundamental?

En la mayoría de los casos, la necesidad de recurrir a las descripciones es algo exclusivo del autor, pero hay situaciones en las que es muy aconsejable su uso. Esto ocurre, por ejemplo, en las novelas fantásticas o de ciencia ficción. En dichas historias hay abundancia de elementos, lugares o seres que no existen en la vida real y es importante describirlos con cuidado a fin de que el lector pueda recrear una imagen mental de los mismos.

¿Qué aporta una descripción?

Conocimiento y detalle. Las descripciones van dando información de muchas cosas: situaciones, personas, paisajes… La mente del lector es un lienzo en blanco. Las descripciones, por tanto, son la gama de colores que enriquecen la historia y permiten al lector recrearla en su cabeza con mayor exactitud. Y, como pasa en un cuadro, cuanto más abundantes sean los detalles, más tiempo hay que invertir en asimilarlos y recrearlos y la historia se vuelve más pausada.

¿Cómo hacer una buena descripción?

Para responder a esta pregunta hay que saber que las descripciones pueden catalogarse en dos grandes tipos:

-Estáticas: son aquellas que describen algo (paisaje, persona, objeto) de la misma manera que se describiría un cuadro, es decir, no hay acción ni movimiento.

-Dinámicas: son las que explican cómo se desarrolla una acción. Se asemejan a una película. En este caso si hay movimiento, hay avance de los hechos o de la historia.

El primer tipo de descripción lo que requiere es orden. Si se va a explicar el aspecto de algo o alguien es importante que se siga un orden claro para que el lector pueda componer una imagen mental. Debemos suponer que la mente del lector va asimilando poco a poco lo que le contamos, va descubriendo lo que representamos en nuestra obra y por eso no hay que confundirlo con datos deslavazados o poco claros.

Las descripciones dinámicas pueden llegar a ser más complicadas. Crear una película mental es una tarea más ardua que crear una imagen estática. En este caso también hay que ser coherente con lo que se está contando. Especial dificultad tienen las descripciones de acciones más complejas, como las peleas, ya que, cuando el lector incorpore la información que estamos dando, hará una recreación en su cabeza y, cuanto mejor esté descrita, más fácil será que la visualice tal y como nosotros la creamos, en lugar de como él supone que se está desarrollando, cosa que puede llevarle a una situación de incoherencia.

Veamos esto con un ejemplo:

El caballero hundió una rodilla en el suelo de grava y alargó su mano derecha para coger la espada, que descansaba en el suelo, a pocos centímetros de él y cuya empuñadura quedó manchada por su sangre. Después gateó hasta una roca y se recostó contra ella.

El caballero cogió la espada y manchó la empuñadura de sangre. Después se apoyó en una roca.

Sé que es un ejemplo muy burdo, pero creo que muestra bien el efecto que hace la mayor o menor abundancia de detalles. ¿Qué llegáis a imaginar en cada caso? Jugando con esto, dejaremos más o menos libertad en la mente del lector.

Como podéis ver, las descripciones son un punto muy importante en las historias y, en ocasiones, una de las cosas más complicadas de hacer bien. Para saber si hemos expresado bien lo que queríamos contar, puede ser buena idea dar nuestra descripción a leer a alguien para ver cómo se lo imagina.

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