Consejos para escribir (I)

Esta es la primera entrada de la sección y voy a dedicarla a exponer esas pequeñas “costumbres” que casi todos los que empezamos a escribir tendemos a adoptar o errores que solemos cometer cuando nos falta experiencia.

En muchos casos, el proceso creativo se desarrolla como un torbellino de inspiración; escribimos y escribimos sin atender bien a los fallos que cometemos. En principio, las revisiones posteriores permiten subsanar esos errores, pero a veces los pasamos por alto. Muestro aquí los que se dan con más frecuencia:

Poner el adjetivo antes del nombre: esto no es un error en sí ya que esa estructura es perfectamente válida y, de hecho, aporta belleza al texto. El problema surge cuando se construye así sistemáticamente, es decir, hay tendencia a poner los adjetivos siempre delante del sustantivo. En este caso el texto pasa a ser recargado y resulta mucho menos agradable su lectura. Yo recomiendo anteponer el adjetivo solo de vez en cuando. Esto lo he encontrado tanto en escritores nóveles como consagrados.

Repetir una palabra con frecuencia: también le resta atractivo al texto. ¿A qué me refiero con “con frecuencia”? Supongo que, más o menos, a más de una vez por párrafo. Nuestra lengua tiene un vocabulario muy rico y es bueno recurrir al uso de sinónimos. A veces no se nos ocurre la palabra perfecta, pero, en ese caso, lo que recomiendo es buscar en el diccionario. Retrasa un poco la escritura, pero me parece una labor muy beneficiosa para aumentar el léxico.

Ser reiterativo con las características o acciones de un personaje: esto va un poco relacionado con el apartado anterior. En ocasiones aparece una tendencia a repetir un aspecto de un personaje cada vez que se lo menciona y esto no es necesario. Si se trata de un rasgo muy característico (ej. voz grave), se puede recordar cada cierto tiempo, pero no cada vez que ese personaje aparece en la escena. En cuanto a las acciones, si un personaje está realizando alguna de forma prolongada y se desea mencionarla, recomiendo hacer alusión a ella sin repetirla literalmente, pero no abusar demasiado, a no ser que sea importante en la historia.

Respetar el tiempo verbal: es más frecuente de lo que parece confundir el tiempo en el que se está narrando la historia, sobre todo, si esta se está escribiendo en un tiempo verbal que no solemos usar. Este es un fallo importante que hay que revisar cuidadosamente.

No confundir con los personajes: a veces es complicado manejar varios personajes que interactúan en una escena, especialmente si todavía no se ha desvelado mucho de ellos (ej. no se ha dicho aún los nombres para identificarlos). Aquí hay que ser muy minucioso y valerse de alguna característica que los distinga para no confundir al lector. Hay que pensar que nosotros tenemos toda la acción perfectamente construida en nuestra cabeza pero el lector debe imaginarla a partir de lo que contemos.

Por el momento, esto es todo lo que voy a incluir en esta entrada. Si tenéis alguna opinión al respecto no seáis tímidos, estoy deseando conocer vuestras experiencias.

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